Colombia tiene un enorme potencial agrícola sin explotar gracias a su gran cantidad de tierra fértil y abundante agua, lo que podría convertir al país en un actor clave de la seguridad alimentaria mundial, pero actualmente el sector está rezagado, con baja productividad, escaso crédito y mala infraestructura; por eso, para aprovechar esa ventaja estructural se necesita pasar de una agricultura de subsistencia a una agroindustria exportadora, integrando crédito, logística, tecnificación y un nuevo pacto rural que aumente el PIB y reduzca la pobreza rural.